
Para
comenzar, el libro comienza a ser narrado por un personaje, adulto y que se
encuentra en el desierto; este personaje, del cual no se nos menciona el nombre
pero a veces sí unas cuantas cosas de su pasado, es fundamental para que
podamos conocer al propio principito; de igual manera, el libro comienza con la
historia de sus primeros dibujos, algunos de boas cerradas y boas abiertas,
sobre todo de su desesperación porque las personas mayores comprendieran cada
uno de los dibujos, y, finalmente, el abandono que siguió a estos hobbies.
“Las
personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es
muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”
Dicho
personaje, el cual, después del principio es otro protagonista, describe al
principito como no me parecía ni perdido,
ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No tenía en absoluto la
apariencia de un niño perdido en el desierto. El principito con sus cabellos de oro, riendo a cada momento, y nunca
respondiendo a las preguntas de nadie.
La
persona adulta, no logra comprender del todo al principito sino hasta ya los
últimos capítulos del libro. Todos estos capítulos, en sí,
proporcionan unas frases meramente inspiradoras, y es en estos capítulos,
además, que el principito y la persona adulta logran hacerse amigos; también se
menciona la historia de cómo el principito, vino de su pequeño planeta, del
cual nunca deja crecer baobabs, hasta la Tierra.

El libro del Principito, es un gran libro, uno de los que supongo debemos leer antes de morir, no solamente por las maravillosas frases que se encuentran en cada uno de los capítulos, sino también las enseñanzas que se aportan y difieren el libro de todos los demás.

La relación entre los personajes es estrecha, a
pesar de que a veces no se entienden muy bien, pero aun así, ambos se apoyan en
su travesía de sobrevivientes por el desierto. Resulta que al final son muy
buenos amigos, y a ambos les cuesta despedirse el uno del otro; y cuando el
principito se aleja, la persona que relataba la historia se encuentra muy
triste y pide a los niños que si lo encuentran otra vez, que por favor le
avisen de inmediato.
Atte: Dayrin.